¿No te ha pasado? que encuentras a alguien que fue tu alumno, y te dice, ¡usted me dio clases en la escuela!
Mi
nombre es Manuel, y usted fue mi profesor de Ciencias.
El
profesor Martínez me platico de esta experiencia, y de como siempre recordaba
con cariño su labor docente y los momentos compartidos con sus estudiantes.
"¡Profesor
Martínez! ¡Profesor Martínez!", me platica Daniel Martínez un maestro
jubilado de 72 años, que escucho esa voz mientras caminaba por el parque de una
popular ciudad en El Salvador.
"Soy
Manuel, Manuel García", dijo el joven. "Usted fue mi profesor de
Ciencias en la escuela".
Manuel
García, un estudiante destacado en su clase en los años 80´s, siempre curioso y
con una pasión innata por la ciencia. El profesor sonrió al recordar los
momentos compartidos en el aula.
"¡Claro,
Manuel! Ahora te reconozco. ¡Cómo has crecido!", exclamó el profesor
Martínez emocionado.
Manuel
se rio y asintió. "Sí, han pasado muchos años desde entonces. Pero quería
agradecerle, profesor. Sus clases despertaron mi interés por la ciencia
y me inspiraron a seguir una carrera en medicina, ahora soy Médico.
"Me
alegra mucho escuchar eso, Manuel. Siempre supe que tenías un gran potencial.
¿En qué te has estado dedicando después de la escuela?", preguntó el
profesor.
Manuel
compartió con entusiasmo su camino después de la escuela. Había estudiado
medicina en una universidad de El Salvador y se había especializado en Cirugía
plástica en una institución de educación superior en la ciudad de México.
El
profesor Martínez escuchaba atentamente, lleno de orgullo y satisfacción.
Manuel había seguido su pasión y estaba haciendo una diferencia en el
mundo. Era un testimonio viviente del impacto duradero que un
maestro podía tener en la vida de un estudiante.
Durante
el resto de la tarde, el profesor y Manuel compartieron recuerdos, experiencias
y reflexiones sobre la ciencia. Hablaron sobre los desafíos del campo, las
nuevas tecnologías y los descubrimientos más recientes.
Al
despedirse, Manuel agradeció nuevamente al profesor Martínez por su
influencia y le prometió mantenerlo al tanto de sus futuros proyectos
y logros. El profesor, con lágrimas de alegría en los ojos, le deseó lo mejor y
le recordó que siempre estaría allí para apoyarlo.
Así,
en ese encuentro casual en el parque, se cerró un círculo hermoso en la vida
del profesor Martínez. Sabía que su labor como educador había trascendido más
allá del aula y que había dejado una huella imborrable en la vida de Manuel.
Ese encuentro inesperado le recordó la importancia de su profesión y renovó su
sentido de propósito.
En
el libro, “Vidas Nuevas, Verdaderas Antiguas”: Una influencia decisiva en la
vida de los alumnos, no solo habla de cómo se debe de humanizar lo que
descubrimos acerca de la enseñanza y el aprendizaje, sino que también muestra
los impedimentos que lastran las aspiraciones tanto de los
profesores como de los alumnos(currículo oculto, políticas burocráticas del
gobierno), y de cómo los elementos motivadores cambian la vida
de un alumno o alumna, y de los mismos docentes para superar distintas
situaciones en el contexto educativo. En particular, en el capítulo 7 del libro
señala el compromiso del profesor como un factor crítico del progreso y el
rendimiento de los alumnos. Presenta el compromiso como una parte de la
identidad profesional (Cava y Musito,1999, p. 20); es decir, que el profesor se
convierte en modelo y espejo del alumno, lo cual crea un interés de este último
por alcanzar sus metas y aspiraciones en el futuro.
¿Cómo
quieres que te recuerden tus alumnos? ¿Qué huella quieres dejar en ellos?,¿A
cuántos Manuel te has encontrado en la calle? Es tiempo de inspirar a
nuestros alumnos, ¿No crees?
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Referencia
Cava, M. J., & Musitu, G. (1999). Percepción del profesor y estatus sociométrico en el grupo de iguales. Informació Psicològica, (71), 60-65.

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